Cada llamada sin contestar es una mesa que no llenas. Una recepcionista de IA descuelga al primer tono, toma la reserva, responde las preguntas que te hacen cincuenta veces por semana y lo apunta todo en tu libro — mientras tu equipo atiende a quien ya está dentro.
Llamadas atendidas al momento en italiano, español o inglés: en pleno servicio, en día de cierre o a medianoche.
Reservas escritas directamente en tu sistema, con confirmaciones y recordatorios que reducen los plantones.
Horarios, alérgenos, aparcamiento, terraza, perros, tronas, menús: respondidas sin parar la cocina.
El mismo agente atiende los mensajes que llegan por los canales donde la gente reserva de verdad.
Mesas grandes y eventos privados recogidos con todos los datos y pasados directamente al responsable.
Seguimiento después de la comida que invita a dejar reseña y hace volver a los buenos clientes.
El momento de más servicio es justo cuando suena el teléfono y nadie puede cogerlo. Ahí se pierden las reservas.
Confirmación automática y recordatorio el mismo día convierten una reserva en una mesa que aparece.
Tu gente deja de hacer de centralita y vuelve a lo que el cliente vino a buscar.
Treinta minutos gratis sobre tu flujo de llamadas, tus reservas y tus plantones, con un plan aplicable.
Recorremos tu operación: consultas, herramientas, trabajo repetitivo, las horas que nadie cuenta.
Cada proceso se valora por impacto y esfuerzo, para saber qué hacer primero.
Un plan concreto: qué construiríamos, en qué orden, con plazos y coste. Tuyo, sin compromiso.
Gratis, 30 minutos, por videollamada o en persona en Lanzarote. Sin discurso de ventas: si la IA no te compensa, te lo diremos.